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Cuando caminamos por Santiago y vemos algunas construcciones históricas  y monumentos que literalmente se caen a pedazos. Hay veces en que volvemos a pasar por ahí y los edificios se ven en mejor estado por una conservación, o muy cambiados por una restauración o simplemente lo demolieron para hacer un edificio nuevo sobre ese espacio.

Por otro lado, podemos apreciar ” parches ” bastante diferentes de la estructura original pero, ¿cómo llegaron a esos arreglos?

Existen 3 tipos de corrientes en la restauración:

La Estilística, la Romántica y la Científica.

La corriente estilística, viene de Francia específicamente con Eugene Violet- Le Duc. Quien pensaba que “Restaurar un edificio no es mantenerlo  repararlo o hacerlo, es restituirlo a un estado completo que quizás no haya existido nunca”. En definitiva su idea era buscar el estado ideal del edificio, no recuperarlo tal cual fue si no tal como “debería haber sido”.

Le Duc recomendaba eliminar las partes del edificio que pertenecieran a épocas anteriores y renovarlas con otras nuevas además de muchas veces caer en el falso histórico. Así mismo, lo podemos ver muy instalado en una de las torres de Notre Dam en París después de una restauración que estuvo en su supervisión.

 

La segunda corriente es la Romántica, que nace en Inglaterra a comienzos del siglo XIX, con un crítico de arte llamado John Ruskin.

Completamente diferente a las teorías de Le Duc, su principal idea era una concepción romántica y moralista de la RUINA. Y más que una metodología, las ideas de Ruskin, deben entenderse como una visión de conservación de los bienes culturales, donde literalmente se deja al objeto “morir con respeto”. Su idea era mantenerlo como estaba, sólo dejándolo con apoyos externos y claramente visibles. Él, Era reacio a hacer restauraciones de algún tipo porque creía que  la restauración de estilo, anula los signos de la historia, cancela la memoria y el alma del monumento. Decía: “su ultima hora sonará finalmente, pero que suene abierta y francamente, que ninguna restitución deshonrosa lo prive de los honores fúnebres del recuerdo”.

 

Y la restauración científica que viene de la mano con las dos primeras, fue descrita por Camilo Boito, quien propone una idea dónde condena la restauración de estilo y se aparta de las radicales tesis de conservación.

Su principal propuesta es sólo restaurar cuando es absolutamente necesario y cuando existan piezas que falten en la estructura, dejarlas así a menos que afecten la estabilidad del edificio. Y si se llegan a hacer serán notorias para el espectador, para diferenciarlas del original y que se sepa con claridad en donde y con que se estabilizó la estructura. Tener un registro del antes y después para que en el futuro se hagan restauraciones, respetando lo más fiel al original, sin convertirlo en una mentira para la historia. Esta es la propuesta que hoy en día se considera más en términos de restauración de fachada en edificios históricos y monumentos.

¿Cuál corriente se aprecia más en Santiago?

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