Fundación Cultural Casa de Los Diez, Alfredo García Burr.

 

 

Fundación Cultural Casa de Los Diez, Alfredo García Burr –privada, sin fines de lucro- fue creada en el año 2015, por los bisnietos de Alfredo García Burr. Su nombre fue elegido como un homenaje a Alfredo García Burr por su titánica e incansable labor por conservar el inmueble que fue la residencia artística del Grupo de Los Diez y que, hoy, es la sede de la Fundación Cultural.

 

Nuestra misión en la Fundación Cultural Casa de Los Diez, Alfredo García Burr, es transmitir el legado del Grupo de Los Diez, integrando sus expresiones artísticas y preservándolas, y fomentar el cuidado del patrimonio cultural e histórico de la Casa de Los Diez –declarado Monumento Histórico Nacional, por el Consejo de Monumentos Nacionales en el año 1997-. Así mismo, buscamos promover el desarrollo de jóvenes artistas y emprendedores vinculados al medio artístico actual; siendo un punto de encuentro entre la comunidad, el patrimonio y las nuevas artes.

 

 

Casa de Los Diez y su valor patrimonial.

 

De estilo neocolonial, el monumento data del año 1840, aproximadamente. Su importancia patrimonial radica en que en la primera mitad del siglo XX, los artistas del Grupo de Los Diez se reunieron en el inmueble e hicieron de esta casa una obra de arte en sí misma, decorando su infraestructura con sus creaciones.

 

La infraestructura del inmueble posee todas las características propias de las construcciones neocoloniales, entre ellas podemos mencionar: una planta rectangular o en forma de L (salones); patios interiores y exteriores; amplios espacios adornados con madera y rejados de hierro; y los amplios tejados que cubren su techumbre fabricados con teja española de arcilla.

 

En su fachada, destaca su pórtico de piedra –construido con piedras extraídas de la Cantera del Cerro San Cristobal- y la imponente Torre de 19 metros de altura, diseñada por Julio Bertrand y construida por el arquitecto alemán Rodolfo Brunning. La torre es el símbolo del Grupo, constituye un lugar de creación e inspiración, donde ellos se encontraban con el creador.

 

En la parte superior del Pórtico se encuentra  el escudo de la familia Tupper –quienes eran los propietarios del inmueble-. Fernando Tupper, arquitecto y dueño de la propiedad, fue quién invito al grupo de artistas a decorar la Casona, convirtiéndose en su mecenas.

 

Tanto en su exterior como interior, la Casa de Los Diez cuenta con un sinfín de interesantes y bellos detalles, destacan: dibujos tallados en la pared de piedra que forman unas figuras de animales y símbolos solares; Las alegorías que representan el tiempo, la fuerza y la belleza; sus esculturas con forma de gárgolas que representarían a los guardianes de este inmueble; dos majestuosas columnas que le dan excelsitud a la construcción.

 

En la parte superior de las rejas de metal forjado, se dibujan las equis -diseñadas por Pedro Prado y construida por Julio Ortiz de Zárate-. También, podemos observar la figura del Sol, una imagen refleja la iluminación y que constituye un elemento fundamental para la inspiración de estos maestros. En su interior, se encuentran: la puerta tallada en madera de cedro, por Julio Ortiz de Zárate; las columnas románticas, donde Alberto Ried esculpió 7 capiteles y dos pilastras; una pileta con un rostro de un tritón; y un balcón de madera tallada, que representa las fases de la luna.

 

 

La Mansión de Santa Rosa –como se le denomina en algunos de los escritos- fue la última residencia artística del Grupo de Los Diez, en ella, el Grupo desplegó toda su imaginación y talento para convertir el inmueble en una obra de arte; una obra de arte colectiva que, afortunadamente, podemos observar hasta el día de hoy y que es parte de nuestros monumentos históricos nacionales. Está Casa es considerada como el tercer templo del Grupo de los Diez; su valor histórico radica en que es el único testimonio que sobrevive en la actualidad.

 

 

El Grupo de Los Diez.

 

Los Diez fueron un grupo multidisciplinario de jóvenes artistas chilenos -arquitectos, músicos, escultores, pintores, literatos- que irrumpieron en la vida intelectual santiaguina, entre los años 1916 – 1924. Su importancia en la vida pública e intelectual radica en que, de forma individual y colectiva, sus obras dejaron un precedente, tanto a nivel local como internacional. De esta manera, no sólo lograron su propio reconocimiento, sino que también, influenciaron a connotados artistas -premiados internacionalmente-, como lo fueron: Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

 

Para situarnos en el contexto histórico; transcurría la primera parte del siglo XX, donde las corrientes vanguardistas europeas estaban en boga, estableciendo conceptos de conciencia social que calaron, profundamente, la conciencia y sensibilidad de los intelectuales de la época. El Grupo de Los Diez, no quedó ajeno a estas corrientes, reflejándose en las manifestaciones artísticas.

  

¿Quiénes fueron Los Diez? Julio Bertrand; Pedro Prado; Ernesto Guzmán; Armando Donoso; Acario Cotapos; Alfonso Leng; Eduardo Barrios; Juan Francisco González; Augusto D´Halmar; Julio Ortiz de Zárate; Alberto Ried; Manuel Magallanes Moure. Según los antecedentes históricos, el grupo era conformado por más de diez miembros; se hacían llamar “los hermanos decimales” o “los equis”. Se cree, también, que por una malinterpretación en la escritura de número romano X, quedaron bautizados bajo el nombre de Grupo de los Diez.

La agrupación fue inspirada y fortalecida por el amor a las artes, su pluralidad de intereses creativos y el vínculo de amistad que los unía. Su propuesta se basaba en el retorno a lo natural; su amor por lo vernáculo (aborigen); y su reivindicación por la vida interior.

 

Aunque, es en la Somera de Iniciación al Jelsé –libro secreto de Los Diez-, donde se define la agrupación. La pieza fue leída por Pedro Prado, en la Biblioteca Nacional, durante una velada pública, el día 02 de julio de 1916: “Los Diez no forman una secta ni una institución ni una sociedad, carecen de disposiciones establecidas, y no pretenden otra cosa que cultivar el arte con una libertad natural… es requisito indispensable para pertenecer a Los Diez, estar convencidos de que nosotros no encarnamos la esperanza del mundo, pero al mismo tiempo y de acuerdo con la oración anterior, debemos observar con prolijidad todo nuevo ser que se cruce por nuestro camino, por si él encarnase esa esperanza, lo que no impide que, después de ese examen, nos riamos con gran pesadumbre y bulliciosa algazara de los continuos engaños que por ese motivo nos ocurren”.

 

En la actualidad, no existe mucho material ni, tampoco, se puede encontrar en un solo lugar. La recopilación de su obra y la historia de los miembros de la hermandad, se encuentra fragmentada y repartida en las bibliotecas de nuestro país. Por ello, el compromiso de la Fundación Cultural Casa de Los Diez, Alfredo García Burr, es crear una Plataforma de Aprendizaje que permita concentrar la información en un solo lugar y realizar una completa investigación para rescatar la historia de los hermanos decimales, develar sus secretos y misterios para compartirlos con la comunidad.

 

 

Capiteles de Alberto Ried. Vida y Obra de Los Diez.

 

Aceptando la propuesta de Fernando Tupper, Los Diez intervinieron la Casa con sus obras, las cuales, expresaban las distintas sensibilidades y disciplinas artísticas cultivadas por su agrupación.

 

Sobre las columnas románticas que se encuentran en el patio interior, se construyeron siete capiteles y dos pilastras de Litofreno -material símil a la piedra-, donde Alberto Ried inmortalizaría a los integrantes del grupo (algunas reflejan su obra y otras, su historia).

 

Los capiteles se encuentran distribuidos de norte a sur (columnas 1 a 6) y de este a oeste (columnas 6 a 9), siendo las columnas 4 y 5, las que dan el acceso principal a la casa.

 

 

– Pilastra (Capitel N°1): Julio Bertrand.

Julio Bertrand fue arquitecto, pintor y fotógrafo. Vivió entre los años 1888 y 1918.

En esta pilastra podemos ver representado al arquitecto bajo el arco de una construcción, con planos en la mano; da la impresión que su mirada se dirige a la Torre.

 

– Capitel N°2: Pedro Prado (1886 -1952)

Pedro Prado -es uno de los fundadores del Grupo, junto a Julio Bertrand y Magallanes Moure-. Fue arquitecto, cuentista, novelista y pintor. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1949.

En  su capitel, se aprecian imágenes alusivas a sus obras literarias; las figuras nos recuerdan la novela de Alsino; El Juez Rural y La Reina de Rapa Nui.

 

– Capitel N°3: Están representados tres de los miembros del Grupo: Las imágenes en este capitel, representan ninfas, faunos y figuras asociadas a la mitología griega.

 

Ernesto Guzmán (1877 – 1960): poeta, crítico y profesor de castellano. Sus obras más destacadas, son sus libros: Albores (1902); En Pos… (1906); Vida Interna (1909); Los Poemas de la Serenidad (1914); El Árbol Ilusionado (1916); y La Fiesta del Camino (1921).

 

Armando Donoso (1886 – 1946): Fue un importante periodista, ensayista y crítico literario. Como escritor fue muy prolífero, destacan sus obras de análisis y recopilación de importantes autores chilenos, latinoamericanos y españoles, entre ellas: Sarmiento en el Destierro; Conversaciones con Arturo Alessandri; Pequeña Antología de Poetas Chilenos Contemporáneos; está última pertenece a las ediciones Los Diez.

 

Acario Cotapos (1889 -1969): Fue músico y compositor, por su espíritu experimental y libertad creativa es considerado como uno de los precursores de la vanguardia musical chilena. Su legado cuenta con más de 40 obras, algunas son: Soledad del Hombre (1930), El Cuarteto de Cuerdas Dionisyos (1925), entre otras. Recibió el Premio Nacional de Arte, mención Música, en el año 1960.

 

– Capitel N°4: Alfonso Leng (1884 -1974). Fue músico, compositor y odontólogo. En reconocimiento por sus obras y su labor destacada en la música, fue galardonado con el Premio Nacional de Arte, mención Música, en 1957.

Tuvo una destacada carrera como compositor y divulgador de la música docta. Sus obras destacadas, son: el Poema Sinfónico de La Muerte de Alsino (1922) basado en la novela de Alsino de Pedro Prado; Andante para Cuerdas (1905); sus piezas de piano denominadas Dolorosas (1914).

 

– Capitel N°5: Eduardo Barrios (1884 -1963). Fue un destacado cuentista, novelista, dramaturgo, periodista y crítico literario. Es uno de los más importantes escritores chilenos, sus obras destacadas son: El Niño que Enloqueció de Amor (clásico de la literatura chilena); Un Perdido (1918); El hermano Asno (1922); Gran Señor y Rajadiablos. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1946.

 

– Capitel N°6: Se encuentran reunidos dos hermanos decimales.

 

Juan Francisco González (1853 – 1933). Destacado pintor chileno, reconocido como uno de los más grandes maestros de la pintura.

Sus obras y sus colecciones colectivas más importantes son: Calle de San Fernando y Calle de Limache (ambas están en el Museo Nacional de Bellas Artes); Retrato de Augusto D´Halmar (está en el Museo de Arte Contemporáneo). Se estima que cuenta con una producción de más de 4000 obras.

 

Augusto D´Halmar (1882 – 1950). Fue escritor y poeta chileno, obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1942. Sus obras más destacadas son: Juana Lucero (1902); Pasión y Muerte del Cura Deusto (1924); Capitanes sin Barcos (1934); Cristián y Yo (1946); Poemarios: Palabras para canciones (1942); Ensayos: La Mancha de Don Quijote (1934); Libro de Memorias: Rubén Dario y los Americanos en Paris (1941).

 

– Capitel N°7: Julio Ortiz de Zárate (1885 -1946). Pintor, escultor y violinista.

Este capitel es el único que lleva una inscripción BRULE CE QUE TU ADORES traducida como Quema lo que amas; con una fecha en números romanos (AD MCMXXIV) grabada: A.D que significa Anno Dommino (año del señor, en latín). Cuya fecha es 1924 –año en que Alberto Ried esculpió los capiteles del patio-.

 

Ortiz de Zárate alcanzó un sitio muy destacado en la plástica chilena de los años XX; sus obras más importantes son: “Autorretrato” (1923), exhibida en el Museo Nacional de Bellas Artes; “Los Dibujantes” (1936), lucida en la Pinoteca de la Universidad de Concepción.

 

– Capitel N°8: Alberto Ried (1886 – 1965). Fue poeta, cuentista, dramaturgo, periodista, crítico, pintor, escultor y bombero.

Alberto Ried Silva era un ser multifacético.

En este capitel se describe una situación amorosa dolorosa: se puede identificar una serpiente en directa alusión con la traición, luego, un renacer, el amor e hijos. Esta representación fue revelada por el mismo Alberto Ried, en una entrevista, 20 años después.

 

– Pilastra (Capitel N°9): Manuel Magallanes Moure (1878 – 1924). Fue poeta, cuentista, dramaturgo, crítico y pintor.

Sus primeras incursiones en el medio intelectual fueron como periodista, colaborando como crítico de arte en Las Últimas Noticias y en El Mercurio, donde firmaba con el seudónimo de “M. de Ávila”. Asimismo, dirigió la revista Chile Ilustrado y publicó sus poemas en la revistas Zig Zag y Juventud.

Entre sus obras más destacadas, mencionamos: ¿Qué es amor? (1914); La Casa junto al Mar (1918) y Florilegio. Posteriormente, en 1926, Pedro Prado presentó sus mejores poemas, en una obra recopilatoria de todo su trabajo.