Fundación

Fundación Casa de los Diez Alfredo García Burr:

Un poco de historia…

Un día de lluvia torrencial de Julio de 1929, un joven estudiante de Arquitectura llamado Alfredo Garcia Burr se paseaba nerviosamente, protegido por un paraguas, frente a un casa roja de la calle Santa Rosa esquina de Tarapacá que ostentaba en su fachada la tradicional bandera de remate.

Su también joven dueño, Fernando Tupper Tocornal, habiendo gastado gran parte de su patrimonio en dar realce a la casona de acuerdo a los sueños de unos amigos que en ella se reunían, había llegado al borde de la ruina.

Su padre poniendo fin a su locura de juventud lo obligaba a rematar la propiedad para cancelar los numerosos prestamos, que le había facilitado, para construir el segundo piso, el majestuoso portal de piedra con sus rejas forjadas y la imponente torre, símbolo de Los Diez, como se llamaba el grupo de amigos entre los que distinguen: Pedro Prado, Juan Francisco Gonzalez, Eduardo Barrios, Julio Ortiz de Zarate, Julio Beltrand Vidal, Augusto D’Almar, Magallanes Moure, Acario Cotapos, Alfonso Leng, Alberto Ried, etc. Todos con títulos suficientes para ser considerados baluartes de la naciente cultura nacional en ese ambiente materialista y europeizante que caracterizo a la época de principio de siglo XX que vivieron.

Curiosamente el remate se tuvo que declarar por desierto, pues de los pocos asistentes al acto, nadie ofreció el mínimo establecido para la subasta, cuyo costo era de $350.000.

Esa misma tarde, el joven estudiante de arquitectura hizo su oferta de compra, con la garantía de su padre Don Fermín Garcia Valenzuela. La compra se cancelaria al contado mediante una operación de crédito hipotecario en que se endeudaba la propiedad por 20 años.

La oferta fue aceptada con consulta al padre de Don Fernando, quien principalmente deseaba despertar a su hijo de ese sueño tan hermoso inalcanzable para él.

Al momento de venderse, la propiedad Fernando Tupper Tocornal le hizo prometer a Alfredo Garcia Burr, que cuidaría la casa, debido a que el grupo de Los Diez consideraba la casa como su mayor obra de arte como grupo y fue así como Alfredo Garcia Burr decidió cumplir con esta promesa toda su vida y también considerando que siendo un gran coleccionista de obras de arte, consideraba que la casa era la mayor obra de arte que había comprado.
Pasó el tiempo… y la casa pasó por diferentes situaciones, un nuevo remate de ella, hacia el año 1957, comprándola nuevamente Alfredo Garcia Burr. En 1982 se hacía presente el fantasma de la expropiación por calle Santa Rosa y Tarapacá colocando nuevamente en riesgo la famosa Casa de Los Diez.

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En 1997 La Casa de Los Diez fue declarada Monumento Histórico gracias a la gestión de los arquitectos Isabel Garcia Powdicth y Jorge Atria que presentaron la documentación para salvar nuevamente la Casa de Los Diez.
Nuevamente transcurrió el tiempo y fallece la esposa de Alfredo Garcia Burr. Carmen Powdicth con lo cual las colecciones de antigüedades que toda la vida juntó como inversión Alfredo Garcia Burr, fueron repartidas en la familia, vendidas en remates, quedando así finalmente la Casa de Los Diez nuevamente desocupada y a la venta, con un destino incierto… desde el año 2002.

La casa estuvo a la venta sin comprador alguno, se salvó de incendios colindantes, de los ocupa y de grandes terremotos durante los años 2002 hasta finales del 2012.

Luego de muchas conversaciones con los la familia propietaria de Alfredo Garcia Burr, se decidió sacar la casa de la venta y crear la Fundación Cultural Casa de Los Diez Alfredo Garcia Burr. La principal motivación es el interés despertado ante el paso del tiempo y el estado de la casa después del terremoto del año 2010 y la importancia e implicancia que tiene en la historia de Chile.

Esta fundación sin fines de lucro, la cual tiene por objeto salvaguardar y devolver el lugar en la historia que le pertenece a “Los Diez”, importante grupo artístico de principios del siglo XX que dejo parte de su legado en la Casa de Los Diez. Conservar y restaurar parte del patrimonio tangible, representado en la Casa de Los Diez. Entregar un espacio para las Artes. Reviviendo el espíritu del grupo y seguir cumpliendo la promesa hecha por Alfredo Garcia Burr a Fernando Tupper Tocornal de seguir cuidando la Casa de Los Diez para las futuras generaciones de nuestro país.