Grupo de Los Diez

MC0011450 “Los Diez no forman ni una secta, ni una institución, ni una sociedad. Carecen de disposiciones establecidas, y no pretenden otra cosa que cultivar el arte con una libertad natural”.

 

El Chile de comienzos del S.XX se encuentra en una etapa de cambios. Como todo ciclo, las sociedades, y por sobretodo, los trabajadores, se encuentran con una sensación de insatisfacción generalizada. La oligarquía que controla los destinos de la nación resulta incapaz de manejar las necesidades de la clase obrera que sufre con condiciones de vida paupérrimas y excesivas horas de trabajo. La “Cuestión Social” se alza como un concepto que comienza a tomarse las mesas de pensadores y cronistas que ven cómo nuestro país está ávido por un cambio.

Es en este ambiente que se desarrolla al mismo tiempo un despertar de cambio en las expresiones artísticas que imperan en nuestra sociedad. La élite Chilena se desenvuelve en un ambiente que busca imitar las costumbres y formas de vida de Europa. Francia se considera un ejemplo de cultura y buenos modales. Todo este afán de querer similar una vida fuera de las costumbres criollas y con respeto a nuestras raíces es en el que se cría Pedro Prado (Poeta, arquitecto y pintor).

Prado, junto a Julio Bertrand Vidal (Arquitecto y Pintor) dan inicio a diversas reuniones que se realizan en la chacra de Bertrand, en las cuales posteriormente los acompañarían Manuel Magallanes Moure (Poeta, Cuentista y Pintor), Juan Francisco Gonzalez (Pintor), Armando Donoso (Crítico Literario, Periodista), Alberto Garcia Guerrero (músico) Alberto Ried (Poeta, Cuentista, Escultor, Pintor) Acario Cotapos (Músico) Augusto D’Halmar (Novelista, Cuentista), Alfonso Leng (Músico, Compositor), Julio Ortiz de Zárate (Pintor) Ernesto Guzman (Poeta y Ensayista) y Eduardo Barrios (Novelista y Dramaturgo).MC0004162

Es en la Biblioteca Nacional, donde Prado da lectura a la “Somera iniciación al Jelsé”, un documento de aproximadamente 8 páginas que sirve como manifiesto del movimiento de Los Diez, en donde dejan claro, fieles a su estilo rupturista y criollo que: “Es requisito imprescindible para pertenecer a Los Diez estar convencidos de que nosotros no encarnamos la esperanza del mundo; pero (…), debemos observar con prolijidad todo nuevo ser que se cruce en nuestro camino, por si él encarnase esa esperanza, lo que no impide que, después de ese examen, él y nosotros nos riamos con gran pesadumbre y bulliciosa algazara de los continuos engaños que por este motivo nos ocurran”.

Los Diez fueron un movimiento totalmente transversal, abarcando no sólo la literatura, sino que también la pintura, música, arquitectura e incluso la política. Durante 1914 y 1917 lanzaron libros y revistas en los cuales dieron espacio a las diversas expresiones de la cultura y las artes de nuestra nación, dejando siempre en claro el valor de la chilenidad y el respeto por lo nuestro. Sin lugar a dudas que se instalan como el grupo más transcendental de artistas del S. XX en nuestro país.